El Ayuntamiento de Madrid aloja en hostales y albergues a refugiados en tránsito hacia otros países de Europa

  • Cada fin de semana entre 80 y 130 personas llegan a la capital huyendo del horror de sus países casi con lo puesto.
  • La ayuda institucional se suma a la red de voluntarios organizada de forma espontánea para ayudar a los exiliados.

elmundo.es
MARTA BELVER
FABIOLA BARRANCO

Llegan con las pupilas arrasadas por el horror que los empujó a huir de sus casas sin mirar atrás, con los retazos de toda una vida apelotonados en bolsas de plástico desgastadas. Pero cuando se apean de los autobuses en esta ciudad desconocida para ellos, en un lugar más de paso de un viaje tan incierto como extenuante, no siempre se topan con un muro de hostilidad o, casi en el mejor de los casos, de indiferencia.

Los refugiados que desde hace alrededor de tres semanas están llegando en tropel principalmente a la estación de Méndez Álvaro, entre 80 y 130 cada fin de semana, no sólo cuentan con la ayuda de la red de voluntarios que se ha organizado espontáneamente para darles un poco de calor en medio de tanto frío, sobre todo del metafórico. El Ayuntamiento de Madrid, ante la situación de emergencia detectada, también está asistiendo ahora a estos exiliados en tránsito, muchos de ellos procedentes de la devastada Siria, hacia un futuro en algún otro lugar de Europa.

«De lo que se trata es de dignificar lo máximo posible las condiciones de estas personas que llegan con una enorme carga de sufrimiento y que generalmente pasan aquí una o dos noches antes de seguir su camino», señala Marta Higueras, delegada de Equidad, Derechos Sociales y Empleo en el Consistorio de Manuela Carmena. «Según sean familias con niños o personas solas, a los que quieren ser atendidos los llevamos a hostales en los que tenemos plazas o a albergues. No tenemos demasiados recursos disponibles porque viene mucha gente», explica la edil.

Los asistentes del servicio municipal que acoge a los refugiados, el Samur Social, están colaborando puntualmente con los de la Comunidad de Madrid (como el viernes pasado), sin burocracias ralentizantes; la única premisa es dar una respuesta humanitaria urgente. El Consistorio de la capital está financiando estas actuaciones con los fondos destinados anualmente para casos de emergencia, aunque podrían ser insuficientes si la situación se agrava.

Las llegadas de los refugiados a la capital se concentran sobre todo entre el jueves por la noche y el sábado procedentes de diversos puntos de España, como Málaga y Córdoba. Al margen de la ayuda institucional que reciben ahora, un grupo de vecinos de Madrid decidió crear por su cuenta una red ciudadana de acogida y apoyo a las personas refugiadas sirias que están de paso en un intento por dejar atrás el horror de las bombas de barril del régimen de Al Assad o la barbarie del Estado Islámico.

Respuesta inmediata

20151005Mientras el baile de ‘cuotas’ de acogidos y las negociaciones en los despachos siguen inconclusos, el drama humano no da tregua ni en cuestión de tiempos ni de recursos y exige respuestas inmediatas que en un principio lideraron voluntarios anónimos, que ya han dado apoyo a más de 200 personas refugiadas. Los artífices de este movimiento altruista entienden que su entrega, esfuerzo y solidaridad es lo que ha presionado a las autoridades a activar protocolos de actuación para tomar las riendas de la responsabilidad ante la llegada de exiliados a la capital.

La mayoría de ellos vienen arrastrando el miedo y la incertidumbre como el que carga con una losa. Algunos llevan «cuatro años sin descansar», como confesaba un hombre procedente de la castigada localidad siria de Homms nada más poner un pie en la estación de autobuses de Méndez Álvaro.

Resulta palpable el afecto en el recibimiento de la ciudadanía que sustenta la red, que ahora trabaja en colaboración con el Samur Social. Con agua, comida o pañales, pero, ante todo, con mucho cariño, alivian el dolor y el cansancio de quienes llegan, especialmente de los más pequeños. Aunque algunos han nacido en mitad de la guerra, otros apenas podrán recordar Siria antes de los bombardeos y a su corta edad ya conocen el exilio. Muchos son capaces de recuperar la sonrisa gracias a los juguetes que reciben en Madrid proporcionados por los voluntarios.

El idioma podría suponer una barrera de no ser por el grupo de traductores que a través de su infatigable labor, desde el comienzo de esta iniciativa, dan la bienvenida y se encargan de detectar las situaciones en las que llegan los desplazados, que en muchos casos son paisanos, y así poder atender sus necesidades de la mejor manera posible.

Paralelamente a esta situación de tránsito, y mientras en Europa se definen las cuotas que corresponderán a cada país de la Unión, la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha ya la Oficina de Atención al Refugiado para coordinar los recursos de todos los que quieran colaborar en la acogida de las personas que vengan ya para quedarse. El Ayuntamiento de la capital va a destinar para este fin 10 millones de euros y 40 viviendas municipales.