La pareja de arquitectos sirios que lucha para reconstruir Homs, su ciudad devastada por la guerra

Algún día, la guerra de Siria, que parece no tener fin, terminará.

Entonces el foco de atención se desplazará hacia la reconstrucción de un país destrozado y marcado por el conflicto.

Una pareja de esposos, ambos arquitectos, que fueron testigos de la devastación de su ciudad, ya están pensando en cómo restaurarla.

“No es fácil levantarse de las ruinas, no es fácil”, reflexiona la arquitecta Marwa al-Sabouni.

Estamos de pie en las profundidades oscuras y frías de un hammam -baño público que se remonta a la época romana- en la Ciudad Vieja de Homs.

Sus gruesos muros de piedra son ahora como ásperas manchas de color negro y marrón, salpicadas por rayos de luz que se filtran a través de los agujeros del techo abovedado, diseñados para iluminar este antiguo lugar.

La historia dentro de estas paredes es aún más oscura.

“Este fue un gran campo de batalla”, explica Sabouni mientras caminamos por la cámara principal del hammam, con lo que queda de una fuente de agua en el centro.

Las ruinas de las batallas recientes se han despejado lentamente desde 2014, cuando el gobierno recuperó el Centro Histórico de Homs, un enclave rebelde en la tercera ciudad de Siria, después de dos años de feroces enfrentamientos.

“Antes de la guerra, muchos de nosotros ni siquiera sabíamos que este hermoso hammam y muchas otras partes de nuestra herencia, existían”, dice Sabouni.

“Fue abandonado y luego destruido antes de que tuviéramos la oportunidad de conocerlo”, añade.

Guetos sectarios

Sabouni me lleva a dar un paseo para ilustrar algunas de las ideas principales de su aclamado libro, The Battle for Home (La batalla por casa).

Se trata de una memoria evocadora de la experiencia de su familia de vivir una devastadora guerra en su ciudad, y de la visión de una arquitecta sobre cómo reconstruir Siria para ayudar a curar sus heridas y evitar errores del pasado.

Uno de sus aliados más grandes es el arquitecto Ghassan Jansiz, que también es su esposo. Sus ideas sobre arquitectura los unieron cuando eran estudiantes.

Ambos se quedaron con sus dos hijos pequeños en Homs, donde ocurrieron algunas de las primeras protestas contra Bashar al Asad en 2011, y las luchas más atroces de la guerra de Siria.

Este hammam de 2.000 años de antigüedad es nuestra primera parada en el itinerario de Sabouni mientras nos dirigimos a explorar el zoco, un mercado extenso que alguna vez fue el corazón vibrante de la Ciudad Vieja.

Su laberinto de callejones todavía está desierto en gran parte. La mayoría de las tiendas están cerradas, o destrozadas por disparos y explosiones.

El destructivo conflicto de Siria se vio alimentado por muchas fallas. Sabouni dice que la arquitectura es una de ellas.

“No estoy diciendo que la arquitectura sea la única razón de la guerra, pero de una manera muy real aceleró y perpetuó el conflicto”, explica.

Su libro narra el surgimiento, en el siglo pasado, de bloques de torres sin alma y expansiones urbanas que efectivamente crearon guetos sectarios y erosionaron espacios públicos compartidos que habían formado la sociedad siria. 

Sabouni ve al ambiente que se construyó como un crisol para las fricciones que llevaron a la guerra civil.

Legado universal

Un paseo a través del viejo mercado de Homs es también un viaje al pasado, a través de miles de años de historia siria e imperios sucesivos que dejaron su huella.

En esta rica herencia, Sabouni encuentra lecciones para una forma de vida más inspirada e inclusiva.

Image captionLa arquitecta Marwa al-Sabouni explicó a Lyse Doucet, jefa de corresponsales de la BBC, que el crecimiento urbano de Homs creó guetos sectarios, que propiciaron las fricciones que llevaron a la guerra civil.

“Ciertos elementos arquitectónicos de diferentes épocas están incorporados dentro de las mismas estructuras y no se anulan mutuamente”, explica mientras me lleva a lo que ella llama una “casa oculta”.

Un pasillo largo y poco iluminado conduce a un exquisito patio con frondosos árboles frutales, salpicados de naranjas. Una repentina explosión de colores brillantes sorprende, como un pequeño símbolo de renovación.

“Mira, esto es de lo que hablo en el libro”, exclama Sabouni.

“Tuvimos algo muy hermoso, muy antiguo y muy armonioso entretejido en nuestras vidas, en nuestra vida cotidiana”, dice ella, explicando que el preciado legado universal de Siria no sólo se encuentra en sitios famosos como las ruinas romanas de Palmira, sino también en su tejido social cotidiano.

“Pero lo hemos destrozado y maltratado mucho, así que quizás tengamos la oportunidad de empezar de nuevo ahora”, comenta.

En otra esquina del mercado, Jansiz me muestra otro hammam que data de los días del imperio otomano.

Sus techos abovedados con intrincados patrones de agujeros crean una danza de círculos de luz sobre las paredes de piedra y el suelo.

Pero un patrón de luz causado por daños, yno por un diseño previo, es el que ofrece un pequeño ejemplo de cómo construir a partir de las ruinas.

Los techos de metal del mercado -perforados por balas y metrallas- inspiraron el trabajo de Jansiz en el primer proyecto de reconstrucción de la Ciudad Vieja, financiado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

No solo piedras

El día que estuvimos de visita, el lugar donde se realizaba el proyecto bullía de actividad. Los obreros, vestidos de azul, daban los toques finales al nuevo techo que ahora se arquea sobre el callejón de una de las entradas principales del mercado.

“La reconstrucción no se trata sólo de piedras”, explica Jansiz, quien fue el arquitecto principal en la primera fase del proyecto.

“Este mercado no era solo un lugar para vender y comprar cosas, era también un centro donde la gente de todos los grupos sociales y religiosos pasaba tiempo junta”, agrega.

Tanto Jansiz como Sabouni subrayan cómo el daño al tejido social de Siria es mucho más profundo incluso que las ruinas interminables en los barrios pulverizados.

“Todos los trabajadores que ves a tu alrededor son de Homs”, agrega Jansiz. “Ellos comprenden esta ciudad y comprenden su dolor”.

Los largos callejones de tiendas cerradas dan testimonio silencioso de esta dolorosa sensación de pérdida. Sólo unas 30 de casi 5.000 han reabierto.

Algunos comerciantes no pueden darse el lujo de reconstruir, o esperar la electricidad y otros servicios. Algunos se alinearon con los rebeldes y se vieron obligados a huir, y ahora no pueden o no quieren regresar.

Reconstrucción limitada

Aún sin un fin a la vista para esta guerra, grandes donantes occidentales todavía se resisten a poner dinero para la reconstrucción de áreas que están de nuevo en manos del gobierno.

“Hasta ahora solo nos estamos enfocando en una reconstrucción limitada para proporcionar cierto apoyo y un poco de esperanza”, me dice el director del PNUD, Samuel Rizk.

Pero recientemente la Unión Europea comenzó a plantear cuidadosamente la perspectiva de los fondos de reconstrucción, si un vacilante proceso de conversaciones políticas con la oposición muestra un progreso significativo.

Una delegación china estuvo en Damasco esta semana para discutir futuras inversiones en industrias e infraestructura.

Ya hay indicios de conflictos por los contratos y conceptos para una Siria de posguerra.

Incluso la primera fase de este pequeño proyecto para reconstruir un techo en la Ciudad Vieja terminó siendo nublado por los desacuerdos.

Sabouni cree que los sirios deben comenzar a imaginar un futuro diferente.

“Puede sonar tan sofisticado o un lujo hablar de arquitectura”, dice. “Pero si no lo pensamos, creo que perderemos la oportunidad de reconstruir de la manera correcta”.

 

Fuente: www.tbbc.com