Refugiados rescatados en el mar aplauden la bandera de España

Fuente: elmundo.es

Fueron rescatados el 19 de octubre por Frontex y trasladados a tierra por el buque de la Guardia Civil española ‘Río Segura’

¿Qué haría usted si ve la bandera española izarse en un mástil? ¿Romperla, abuchearla, quedarse de brazos cruzados y seguir a lo suyo, quedarse quieto respetuosamente pero sin mover un dedo, o aplaudir? ¿Y si la bandera fuera de otro país?

En un momento histórico en que el concepto de España está bajo fuerte tensión de regeneración o ruptura, la escena que contempló la tripulación del buque oceánico de la Guardia Civil ‘Río Segura’ el 20 de octubre en el puerto italiano de Taranto, y que alguien a bordo grabó en vídeo, invita a pararse, ver, sentir y pensar.

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Foto: elmundo.es

En la cubierta se apiñan sentados varios centenares de hombres, la mayoría africanos, que han sido rescatados el día anterior en aguas del Mediterráneo cuando viajaban en frágiles embarcaciones desde Libia hacia Italia, Europa. En la llamada ‘sala de náufragos’, en el interior, viajan las mujeres y los niños. La ‘Río Segura’, que participa desde hace meses en la Operación Tritón de la Agencia Europea de Fronteras (Frontex) para frenar y, cuando no es posible, rescatar a los huidos de la pobreza y la guerra, ha colaborado la víspera, 19 de octubre, en el salvamento de 633 personas en aguas al norte de Libia en una operación junto a la nave ‘Bersagliere’ de la Armada italiana, la ‘Fiorillo’ de la Guardia Costiera italiana y los buques ‘Dignity I’ y ‘Bourbon Argos’, ambos de Médicos Sin Fronteras.

Son 509 hombres, 81 mujeres y 43 menores. Han recuperado además 8 cadáveres. Los rescatados han sido trasladados a la embarcación española, que al día siguiente llega con ellos a suelo europeo. Mientras los guardias civiles se afanan en la operación de atraque, en el mástil de la cubierta de popa se iza, como un trámite más, la bandera española, sin pompa alguna. Entonces, los rescatados africanos, muchos enfundados en monos plásticos blancos de protección contra el frío se arrancan espontáneamente a aplaudir a la bandera del país que los ha rescatado y llevado a Europa, durante largos segundos. Lo habrían hecho con la bandera de cualquier otro salvador, claro. Habrá a quien se le pongan los pelos de punta de emoción viendo la escena, y quien se apiade de ellos pensando en que su inocente agradecimiento es un síntoma más de su debilidad, su pobreza: su vida y su muerte depende de alguien más poderoso a quien hay que halagar el oído. Pero en algo podemos ponernos de acuerdo. Saben comportarse como auténticos caballeros del mar.