Un pintxopote solidario recaudará fondos este jueves en San Sebastián para una barca de auxilio a refugiados

Fuente: elmundo.es

Denis Itxaso ha criticado la “inacción” de las instituciones europeas ante este problema, ya que han dejado pasar los meses “sin hacer nada”

Itxaso se ha felicitado por este proyecto que permitirá poner “cara y ojos” a estas personas que llegan a Europa

Lograr fondos para la compra de una embarcación de auxilio a los refugiados sirios que llegan a las islas griegas, huyendo del conflicto armado en su país, es el objetivo de un “pintxopote solidario” que tendrá lugar el próximo jueves en el barrio donostiarra de Gros.

El evento, que cuenta con el respaldo de la Diputación de Gipuzkoa, la empresa de proyectos sociales sin ánimo de lucro, Rezink, la firma cervecera Keler, y diversos locales hosteleros de Gros, ha sido presentado hoy por el diputado de Cultura y Cooperación, Denis Itxaso, y el responsable de Rezink, Guille Viglione, junto al voluntario guipuzcoano en Grecia Íñigo Mijangos.

Según ha explicado Viglione durante la comparecencia, además del “pintxopote”, que tendrá lugar en varios bares de la zona, en la Plaza de Cataluña se desarrollará un acto central con la creación de una valla, simbolizando las fronteras que impiden el paso a las personas que escapan de las guerras, tras la que se construirá, con 2.000 vasos de plástico, la cara de un niño refugiado.

Paralelamente, voluntarios de la asociación Pintxokoop venderán cervezas a los participantes en el “pintxopote” y por cada cinco unidades vendidas retirarán un vaso de la figura de plástico.

Esta acción será grabada y difundida a través de las redes sociales con la intención de ampliar la recaudación, según ha detallado Viglione, quien ha destacado el “poderoso impacto visual y estético” de esta iniciativa que pretende ser una llamada a la concienciación de los ciudadanos hacia este “drama humano” que tiene lugar a orillas de Europa.

El diputado de Cultura y Cooperación, Denis Itxaso, se ha felicitado por este proyecto que permitirá poner “cara y ojos” a estas personas que llegan a Europa y que ha confiado en que se convierta en algo “realmente contagioso” que pueda ponerse en práctica en otros lugares.

Itxaso ha criticado además la “inacción” de las instituciones europeas ante este problema, ya que han dejado pasar los meses “sin hacer nada”. “Ha llegado el invierno y las condiciones en las que viven los refugiados son cada vez más dramáticas”, ha recordado el responsable foral.

Por su parte, Íñigo Mijangos ha detallado las características de la lancha que pretende adquirir el grupo guipuzcoano de voluntarios de salvamento marino destacado en la isla de Quíos, una embarcación de rescate, de segunda mano pero en perfectas condiciones de uso, equipada con dos motores fueraborda y que cuesta 50.000 euros, así como un equipo de visión nocturna valorado en 15.000 euros, cantidades que serán sufragadas, en parte, con el dinero que se obtenga el jueves.

Mijangos ha destacado la importancia de conseguir esta embarcación -ahora tienen una alquilada- con la que los voluntarios guipuzcoanos, destacados en Grecia como refuerzo del dispositivo de guardacostas heleno, intentarán alcanzar a los botes con refugiados antes de que lleguen a la costa con el fin de reconducirlos a puerto donde se les presta la atención necesaria.

El voluntario ha aclarado que de esta manera se evita uno de los momentos más peligrosos del viaje, que tiene lugar cuando los refugiados intentan desembarcar en zonas rocosas o de acantilados, en una situación de nervios y frío en la que un resbalón de un adulto que lleva a un niño en brazos puede hacer que el menor “se ahogue en un metro de agua” y que las condiciones en las que lleguen a tierra todos ellos sean mucho peores.

Ha justificado asimismo la necesidad del equipo de visión nocturna, porque permite descubrir a cerca de una milla y media de la costa lanchas que llegan por la noche, que suelen ser las fletadas por los traficantes.

Mijangos ha precisado además que el viaje a Grecia en estas condiciones cuesta cerca de 1.000 euros cuando se hace con buen tiempo, mientras que los días en los que las condiciones meteorológicas son menos favorables el pasaje vale 400 euros, lo que hace que los más pobres de los refugiados lleguen a Europa en las peores condiciones.